Firmado en Montevideo, el 13 de julio de 2016
Recordando la afirmación de la Declaración Universal de Derechos Humanos de que todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos, y que toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en la Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición;
Afirmando que los derechos y libertades consagrados en la legislación internacional sobre derechos humanos se aplican por igual a las personas lesbianas, gays, trans, bisexuales e intersexuales (LGTBI);
Expresando nuestra profunda preocupación por los altos grados de violencia y discriminación que sufren las personas LGTBI, tal y como documentan diversos organismos internacionales, regionales y nacionales;
Acogiendo con satisfacción las medidas positivas adoptadas en diversos países de todas las regiones para hacer frente a dichos actos de violencia, para derogar las leyes y políticas discriminatorias, para proteger a las personas de la discriminación y concienciar a la población sobre los derechos humanos de todas las personas, sin distinción de ningún tipo;
Destacando la importancia de una implicación y participación cercanas tanto por parte de las comunidades locales LGTBI como de otras partes interesadas pertinentes en nuestros esfuerzos en materia de derechos humanos y desarrollo, y abordando a su vez los retos específicos a los que se enfrentan las mujeres lesbianas y bisexuales, los hombres gays y bisexuales, las personas trans, las personas intersexuales y otras personas LGTBI que corren riesgo de sufrir violaciones y abusos de los derechos humanos, lo que incluye los relacionados con múltiples e interseccionales formas de discriminación;
Reconociendo los mecanismos e iniciativas de coordinación y cooperación existentes para el intercambio de experiencias entre pares, tanto dentro de las regiones como entre ellas, y subrayando la necesidad de compromiso y acción complementarios para avanzar en los derechos humanos de las personas LGTBI y promover el desarrollo inclusivo;
Nosotros, como Estados participantes, nos comprometemos a:
Reforzar la cooperación, la coordinación y la comunicación sobre nuestros esfuerzos para promover los derechos humanos y apoyar el desarrollo inclusivo de todas las personas, independientemente de su orientación sexual, identidad o expresión de género y características sexuales;
Establecer una coalición para compartir, según proceda, información entre nuestros Estados sobre la mejor manera de impulsar el avance de los derechos humanos de las personas LGTBI y apoyar su desarrollo inclusivo, así como para estudiar qué medidas son necesarias para proteger e impulsar dichos derechos, todo ello mediante un trabajo en estrecha colaboración con todas las partes interesadas, lo que incluye las organizaciones regionales y multilaterales, las organizaciones de la sociedad civil y el sector privado;
Tender puentes, sentar una base común y entablar un diálogo de espíritu abierto, respetuoso y constructivo, en cooperación con todos los Estados y partes interesadas, teniendo siempre en mente una perspectiva positiva;
Consultar de forma directa y cercana a la sociedad civil para garantizar que nuestros esfuerzos individuales y combinados a nivel internacional se adhieran al principio de «no causar daño», no socaven ni marginen aún más a las personas LGTBI o a otras personas en situación de vulnerabilidad y que, en lugar de ello, creen un ambiente propicio en el que se puedan respetar, proteger y promover sus derechos humanos;
Trabajar juntos por un mundo donde todas las personas, nacidas libres e iguales en dignidad y derechos, satisfacer ese valioso derecho que adquieren en el momento de nacer.