Nosotros, ministros y representantes de los países miembros de la Coalición por la Igualdad de Derechos, nos hemos reunido en Vancouver, Colombia Británica, Canadá, del 5 al 7 de agosto de 2018, y nos hemos comprometido a trabajar juntos para construir un mundo en el que se respeten los derechos humanos y las libertades fundamentales de todos y donde no se deje a nadie atrás, independientemente de su orientación sexual, identidad o expresión de género, o de sus características sexuales. Reconocemos con pesar que, en el 70o aniversario de la Declaración Universal de Derechos Humanos, las personas LGTBI siguen enfrentándose a abusos y violaciones de los derechos humanos en todo el mundo.

Estos abusos y violaciones de los derechos humanos, que condenamos inequívocamente, incluyen la discriminación, la violencia y las detenciones arbitrarias, sobre la base de la orientación sexual real o percibida, la identidad o expresión de género, o las características sexuales.

Desde nuestra fundación en Montevideo, Uruguay, en julio de 2016, hemos trabajado juntos para tomar medidas, a través de declaraciones públicas y de intervenciones diplomáticas, cuando hemos sido testigos de que personas lesbianas, gays, bisexuales, trans e intersexuales (LGBTI) han enfrentado abusos y violaciones de sus derechos humanos.  Al mismo tiempo, hemos acogido con beneplácito las medidas positivas adoptadas por los gobiernos, parlamentos y tribunales de todo el mundo para combatir la discriminación y fortalecer la protección de los derechos humanos de las personas LGBTI.

Si no debe dejarse a nadie atrás, aún queda trabajo por hacer, incluso en nuestros propios países.  Los mejores avances se logran a través de la educación, el diálogo, la sensibilización, la defensa de intereses, la cooperación y el reconocimiento de nuestros derechos humanos universales, indivisibles e interdependientes.  En nuestros esfuerzos, continuaremos alentando políticas innovadoras y eficaces y enfoques de ayuda adaptados a las necesidades y experiencias de las diversas comunidades y trabajando en estrecha colaboración con las organizaciones de la sociedad civil y con todas las partes interesadas.

Desde nuestra fundación, hemos acogido en nuestra coalición más de diez nuevos países miembros: Albania, Australia, Cabo Verde, Chipre, Dinamarca, Islandia, Israel, Lituania, Luxemburgo y Malta.

Reconocemos que nuestra conferencia se celebra en el territorio tradicional de las naciones Musqueam, Squamish y Tsleil-Waututh.  Hemos sido recibidos aquí, junto con nuestros aliados de la sociedad civil, de organizaciones multilaterales y de otros grupos interesados, cuyas contribuciones forman parte integrante de la labor de la Coalición.

Nuestras deliberaciones en Vancouver se basan en nuestros principios compartidos y en nuestros esfuerzos colectivos hasta la fecha.  Nos comprometemos a respetar y proteger los derechos humanos y las libertades fundamentales proclamados en la Declaración Universal de Derechos Humanos, que constituyen el fundamento del orden internacional.  Reconocemos que los derechos y libertades consagrados en el derecho internacional de los derechos humanos se aplican por igual a todas las personas, incluidas las personas LGBTI, sin distinción de ningún tipo. Hemos renovado las promesas que hicimos cuando firmamos los Principios Fundacionales presentados por primera vez en Montevideo.

Todos nos hemos comprometido a trabajar para lograr y apoyar un desarrollo sostenible exitoso. Reconocemos que las personas LGBTI deben participar de manera significativa en los esfuerzos de desarrollo inclusivo y deben beneficiarse de estos esfuerzos de manera no discriminatoria.

Compartimos la convicción de que las políticas basadas en los derechos humanos y los enfoques de desarrollo inclusivos que respetan la diversidad ayudan a construir sociedades más resilientes, prósperas y exitosas. Nuestros debates sirvieron para fortalecer esa convicción. Hemos escuchado las experiencias vividas por personas de dos espíritus y otras personas indígenas LGBTI. Hemos examinado la importancia de los factores lingüísticos y culturales en la construcción de comunidades y en la mejora de la colaboración entre personas y organizaciones, entre ellas las que usan el francés y el español. Hemos redoblado nuestros esfuerzos para abordar las distintas necesidades y experiencias de las personas intersexuales, trans y de diverso género, así como de las mujeres lesbianas y bisexuales. Reconocemos que las personas LGTBI pueden enfrentarse a múltiples  formas de discriminación entrelazadas, incluida la discriminación sobre la base de su origen étnico, religión, edad o capacidad, entre otros motivos.

Estamos decididos a lograr progresos reales para las personas LGBTI, incluidos los jóvenes, de forma que nadie se quede atrás. Por lo tanto, hemos trabajado con diversos aliados para definir los elementos prácticos para seguir avanzando.  Hemos explorado funciones innovadoras para el sector privado y destacado la importancia central de los datos y de medir los progresos en el apoyo a un desarrollo inclusivo y en la defensa de los derechos humanos de las personas LGBTI. Hemos evaluado estrategias contemporáneas para hacer avanzar el movimiento, la interseccionalidad y los derechos humanos en los programas sobre el VIH/SIDA. Hemos observado el poder de las respuestas multisectoriales a los crímenes de odio, a la violencia y a otras violaciones y abusos de los derechos humanos en las personas LGBTI. Hemos discutido los problemas específicos de los jóvenes LGBTI para acceder a una educación y a servicios de salud pertinentes y de buena calidad, y la importancia de escuchar y apoyar a los jóvenes LGBTI. También hemos debatido los papeles decisivos de la educación y la fe en el desarrollo inclusivo y en la defensa de los intereses de las personas LGBTI, y la necesidad de reforzar el compromiso con los profesores y con los líderes religiosos en las comunidades.

Nuestra Coalición ha trabajado desde su fundación para poner en marcha un programa de trabajo orientado a la acción y equipos multisectoriales para alcanzar nuestras metas.  Nuestros debates en Vancouver con interlocutores de la sociedad civil, organizaciones multilaterales y otras partes interesadas han enriquecido la visión de la Coalición para nuestra labor futura.

Sobre la base de nuestras deliberaciones en la Conferencia Mundial, formulamos los siguientes compromisos:

  • Nos comprometemos a impulsar la labor de la Coalición por la Igualdad de Derechos reforzando su colaboración con aliados clave, incluida la sociedad civil, las organizaciones internacionales, los organismos multilaterales, las instituciones académicas, el sector privado y todos los demás que trabajan para promover y proteger los derechos humanos y las libertades fundamentales de las personas LGBTI;
  • Nos comprometemos a defender el mismo respeto, protección y promoción de los derechos humanos y libertades fundamentales para las personas LGBTI, incluso en casos en que están en grave riesgo;
  • Nos comprometemos a que nuestras estrategias para promover el desarrollo sostenible se basen en las experiencias de las personas LGBTI a través de consultas con las organizaciones de la sociedad civil LGBTI, incluso en nuestra planificación y presentación de informes;
  • Nos comprometemos a incrementar la cantidad y la calidad de la ayuda consagrada a la protección y al fomento de los derechos humanos y de las necesidades de desarrollo inclusivo de las personas, comunidades y organizaciones LGBTI;
  • Nos comprometemos a fortalecer las relaciones con el sector privado y a trabajar juntos para fomentar los derechos humanos de las personas LGTBI en todos los sectores de la sociedad, incluidos los lugares de trabajo;
  • Nos comprometemos a compartir las mejores prácticas entre los gobiernos, legisladores y organizaciones de la sociedad civil para promover la descriminalización universal de los estatus y de las conductas LGBTI y fortalecer la protección contra la discriminación basada en la orientación sexual, la identidad o expresión de género o las características sexuales;
  • Nos comprometemos a trabajar juntos para defender la protección adecuada para las personas intersexuales y alentar a los estados a aplicar políticas y procedimientos, según corresponda, para garantizar que las prácticas médicas estén en consonancia con las obligaciones internacionales en materia de derechos humanos;
  • Nos comprometemos a alentar a los estados, en el marco de sus sistemas jurídicos nacionales y en consonancia con sus obligaciones internacionales en materia de derechos humanos, a que sigan fortaleciendo instituciones y políticas públicas dirigidas a prevenir, investigar y sancionar los abusos y violaciones de los derechos humanos de las personas LGBTI, y procurar que las víctimas tengan acceso a la justicia y a los recursos apropiados;
  • Nos comprometemos a trabajar para aumentar el espacio de la sociedad civil, tanto en el ámbito nacional como en el internacional, en reconocimiento de las importantes medidas que adoptan las organizaciones de la sociedad civil y los defensores de los derechos humanos en apoyo de las personas LGBTI, a menudo con gran riesgo personal; y
  • Nos comprometemos a alentar a los estados a que fortalezcan la recopilación de información sobre el número, la diversidad y las necesidades exclusivas de las personas y comunidades LGBTI, prestando especial atención a la documentación oficial y a la presentación de informes sobre abusos y violaciones de derechos humanos basados en la orientación sexual, la identidad o expresión de género, o las características sexuales, en particular mediante la colaboración con la sociedad civil para elaborar y aplicar políticas basadas en los derechos y en pruebas.

Conscientes de la imperiosa necesidad de que nuestros esfuerzos den resultados, nos comprometemos a examinar los progresos realizados con respecto a estos compromisos y nuestro programa de trabajo en nuestras reuniones periódicas durante los dos próximos años, que culminarán en nuestra próxima conferencia mundial en 2020.

No dejar a nadie atrás: Conferencia Mundial de la Coalición por la Igualdad de Derechos sobre los Derechos Humanos y el Desarrollo Inclusivo de las Personas LGBTI

Tras ser fundada en Montevideo por los Países Bajos y Uruguay, en junio de 2017 Canadá y Chile asumieron un mandato de 2 años como copresidentes de la ERC. En agosto de 2018, durante su mandato, los copresidentes organizaron una conferencia del ERC en Vancouver, Canadá.

Este informe contiene un resumen de lo que se debatió durante la conferencia de Vancouver 2018, y los resultados que se obtuvieron.

Para acceder al documento, hacer click aquí.

Los abajo firmantes Estados miembros de la Coalición por la Igualdad de Derechos, recibimos con satisfacción los recientes acontecimientos globales y nacionales que buscan poner fin a la práctica de exámenes anales forzados, dirigidos a hombres homosexuales y bisexuales y a mujeres trans, debidos a su orientación sexual o identidad de género auténtica o percibida. Los miembros de la Coalición también observan con profunda preocupación que aún hay personas a las que se les obliga a someterse a tales exámenes.

Los Miembros de la Coalición agradecemos a los organismos internacionales relacionados con los derechos humanos y la salud que ya han condenado dichos exámenes, entre ellos: la resolución de octubre de 2017 de la Asamblea General de la Asociación Médica Mundial; múltiples declaraciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), tales como la declaración del Director General de la OMS, de diciembre de 2017, con ocasión del Día de los Derechos Humanos; la declaración de 2016 del Grupo Independiente de Expertos Forenses; la declaración conjunta de doce Agencias de Naciones Unidas en 2015; y las conclusiones del Relator Especial sobre la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes, y del Comité contra la Tortura.

Los miembros de la ERC también acogen con satisfacción los avances realizados en la defensa de la dignidad humana y para acabar con la práctica de los exámenes anales forzados a nivel nacional. Entre estos avances se encuentra una sentencia del Tribunal de Apelación de Kenia, con fecha marzo de 2018, según la cual es inconstitucional someter a los hombres sospechosos de ser homosexuales a exámenes anales forzados. En Líbano, Túnez y Kenia, las asociaciones médicas nacionales también han criticado esta práctica y han instado a que se suspenda.

Los miembros de la ERC instan a todos los gobiernos a que dejen de practicar exámenes anales forzados a personas por su orientación sexual o identidad de género, reales o percibidas. Los miembros de la ERC animan a las Naciones Unidas y a otras organizaciones internacionales a proporcionar tanta asistencia técnica como sea necesario para asistir a los gobiernos a terminar con esta práctica inhumana.

Cofirmantes:

Albania, Alemania, Argentina, Australia, Austria, Bélgica, Canadá, Cabo Verde, Chile, Dinamarca, Eslovenia, España, Estados Unidos de América, Estonia, Finlandia, Francia, Grecia, Islandia, Italia, Lituania, Luxemburgo, Montenegro, Noruega, Nueva Zelanda, Países Bajos, Reino Unido, República Checa, Serbia, Suecia, Suiza y Uruguay

Los miembros abajo firmantes de la Coalición por la Igualdad de Derechos hacemos un llamamiento urgente a las autoridades federales rusas para que lleven a cabo una investigación independiente y creíble sobre los informes según los cuales los servicios de seguridad y otras autoridades gubernamentales han perpetrado detenciones arbitrarias, torturas y asesinatos de hombres gays en la República de Chechenia. Si estos informes demuestran ser fiables, pedimos al gobierno ruso que tome medidas para garantizar la liberación de cualquier persona detenida injustamente y que haga rendir cuentas a cualquier persona responsable de dichas acciones. Estas medidas se corresponden con las obligaciones internacionales respecto a los derechos humanos y los compromisos adquiridos por parte del gobierno ruso de respetar los derechos humanos de todas las personas.

Cofirmantes:

Albania, Alemania, Argentina, Australia, Austria, Bélgica, Canadá, Chile, Costa Rica, Eslovenia, España, Estados Unidos de América, Estonia, Francia, Italia, Noruega, Nueva Zelanda, Países Bajos, Reino Unido, República Checa, Suecia, Suiza, Ucrania y Uruguay

Firmado en Montevideo, el 13 de julio de 2016

Recordando la afirmación de la Declaración Universal de Derechos Humanos de que todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos, y que toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en la Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición;

Afirmando que los derechos y libertades consagrados en la legislación internacional sobre derechos humanos se aplican por igual a las personas lesbianas, gays, trans, bisexuales e intersexuales (LGTBI);

Expresando nuestra profunda preocupación por los altos grados de violencia y discriminación que sufren las personas LGTBI, tal y como documentan diversos organismos internacionales, regionales y nacionales;

Acogiendo con satisfacción las medidas positivas adoptadas en diversos países de todas las regiones para hacer frente a dichos actos de violencia, para derogar las leyes y políticas discriminatorias, para proteger a las personas de la discriminación y concienciar a la población sobre los derechos humanos de todas las personas, sin distinción de ningún tipo;

Destacando la importancia de una implicación y participación cercanas tanto por parte de las comunidades locales LGTBI como de otras partes interesadas pertinentes en nuestros esfuerzos en materia de derechos humanos y desarrollo, y abordando a su vez los retos específicos a los que se enfrentan las mujeres lesbianas y bisexuales, los hombres gays y bisexuales, las personas trans, las personas intersexuales y otras personas LGTBI que corren riesgo de sufrir violaciones y abusos de los derechos humanos, lo que incluye los relacionados con múltiples e interseccionales formas de discriminación;

Reconociendo los mecanismos e iniciativas de coordinación y cooperación existentes para el intercambio de experiencias entre pares, tanto dentro de las regiones como entre ellas, y subrayando la necesidad de compromiso y acción complementarios para avanzar en los derechos humanos de las personas LGTBI y promover el desarrollo inclusivo;

Nosotros, como Estados participantes, nos comprometemos a:

Reforzar la cooperación, la coordinación y la comunicación sobre nuestros esfuerzos para promover los derechos humanos y apoyar el desarrollo inclusivo de todas las personas, independientemente de su orientación sexual, identidad o expresión de género y características sexuales;

Establecer una coalición para compartir, según proceda, información entre nuestros Estados sobre la mejor manera de impulsar el avance de los derechos humanos de las personas LGTBI y apoyar su desarrollo inclusivo, así como para estudiar qué medidas son necesarias para proteger e impulsar dichos derechos, todo ello mediante un trabajo en estrecha colaboración con todas las partes interesadas, lo que incluye las organizaciones regionales y multilaterales, las organizaciones de la sociedad civil y el sector privado;

Tender puentes, sentar una base común y entablar un diálogo de espíritu abierto, respetuoso y constructivo, en cooperación con todos los Estados y partes interesadas, teniendo siempre en mente una perspectiva positiva;

Consultar de forma directa y cercana a la sociedad civil para garantizar que nuestros esfuerzos individuales y combinados a nivel internacional se adhieran al principio de «no causar daño», no socaven ni marginen aún más a las personas LGTBI o a otras personas en situación de vulnerabilidad y que, en lugar de ello, creen un ambiente propicio en el que se puedan respetar, proteger y promover sus derechos humanos;

Trabajar juntos por un mundo donde todas las personas, nacidas libres e iguales en dignidad y derechos, satisfacer ese valioso derecho que adquieren en el momento de nacer.